LA INDUCCION DEL SUENO LUCIDO
A PARTIR DEL ESTADO ONIRICO Durante los a–os ochenta del siglo XX se hizo Žnfasis en esta forma de inducci—n, la m‡s f‡cil de poner en pr‡ctica, y se vulgarizaron diferentes mŽtodos pr‡cticos, como el utilizado por Daryl Hewitt, uno de los principales sujetos de experimentaci—n del Dream Ligth en el Lucidity Institute. Combina la tŽcnica MILD de S. LaBerge (fundada en la autosugesti—n y el entrenamiento mnem—nico por la transferencia en el so–ar de una conciencia reflexiva) y el mŽtodo del alem‡n Paul Tholey que consiste en desarrollar esta conciencia reflexiva en estado de vigilia. La eficacia comprobada de esta tŽcnica reposa en gran parte, sin duda, en el ejercicio que consiste en hacer funcionar simult‡neamente nuestros dos hemisferios cerebrales. El sue–o lœcido es, en efecto, un estado h’brido dirigido a la vez por el cerebro derecho asociado a los sue–os (s’ntesis, etc.) y el cerebro izquierdo, asociado a nuestras facultades en estado de vigilia (an‡lisis, etc.). Activar plenamente su cerebro izquierdo inmediatamente despuŽs de la salida de un sue–o permite al so–ador conservar en parte sus facultades de an‡lisis y de distancia cr’tica que tanto le hacen falta en los sue–os ordinarios.
LA TECNICA MILD DE STEPHEN LABERGE
Como lo enuncia D. Hewitt : ÇEs a travŽs de su propia experiencia y por su perseverancia que el principiante llegar‡ a desarrollar sus facultades de inducci—n, concentrando de preferencia sus esfuerzos en dos o tres noches seguidas, en particular un fin de semana en el que el sue–o puede ser prolongado7. El mŽtodo reagrupa tres tipos de ejercicios practicados durante el d’a, antes del adormecimiento, y tras un despertar nocturno.
EJERCICIO EN EL ESTADO DE VIGILIA
1. Antes de formular su intenci—n de so–ar lœcidamente, y lo m‡s frecuentemente posible (al menos tres veces por d’a), debe plantearse la pregunta : ÇÀestoy so–ando?È
Verificar la estabilidad de sus percepciones habituales - Observe un objeto describiendo sus caracter’sticas, despuŽs mire hacia otra parte; un instante despuŽs obsŽrvelo de nuevo Àes idŽntico? Por ejemplo, Àel cuarto conserva la misma forma y la misma dimensi—n ?
Verificar el buen funcionamiento de su memoria. - Recorra mentalmente el curso de los acontecimientos que acaba de vivir. ÀEs v’ctima de un agujero de memoria ?
2. DespuŽs de este cuidadoso 3test de la realidad2, imagine tan intensamente como sea posible que usted est‡ realmente so–ando. Imag’nese dentro de un sue–o en el cual tiene la conciencia de so–ar. Puede ser œtil entrecerrar un poco los ojos para dar a su ambiente una apariencia borrosa y semejante a los sue–os.
3. D’gase entonces con convicci—n : ÇLa pr—xima vez que yo vaya efectivamente a so–ar, quiero absolutamente recordar lo que sue–oÈ. Es bueno elegir primero ciertas ocasiones para practicar el ejercicio en estado de vigilia, por ejemplo, podr’a plantearse la pregunta ÇÀEstoy so–ando?È cuando utiliza una llave, cuando regresa a la casa, etcŽtera. La visualizaci—n ayuda a recordar la circunstancia en la que se plante— la pregunta. Si tiene la intenci—n de verificar la realidad cuando utiliza una llave, imag’nese en ese momento realizando la acci—n de recordar su intenci—n y de proceder efectivamente a esta verificaci—n.
JERCICIO ANTES DEL ADORMECIMIENTO
1. Al acostarse, t—mese algunos minutos para relajarse completamente, utilizando uno u otro de los siguientes mŽtodos :
El yoga u otros ejercicios de relajaci—n, como la gimnasia sueca.
La relajaci—n progresiva. Durante diez segundos o m‡s, tensar y despuŽs relajar de manera sucesiva : los hombros, las manos, los brazos, los pies, las piernas, la pelvis, el abdomen, el cuello, las mejillas, la mand’bula y los mœsculos de la frente.
2. Intente que se desvanezcan sus preocupaciones del d’a. Respire profundamente y desarrolle en usted el apaciguamiento y la quietud en cada expiraci—n.
3. Recuerde un sue–o reciente.
Imag’nese dentro de ese sue–o y observe toda cosa inhabitual o anormal que lo identifique como un sue–o.
Piense en fijar su atenci—n en tales anomal’as para la noche siguiente, consider‡ndolas como ’ndices de su estado on’rico. Por ejemplo, si le ocurre que habla con un animal. Piense en observar la extra–eza de esta conversaci—n y d’gase : ÇEs extra–o, los animales no hablan. Debo estar so–andoÈ.
D’gase con decisi—n : ÇEn mi pr—ximo sue–o voy a pensar en tomar conciencia de que sue–oÈ. Esta intenci—n se beneficia por el hecho de que se formule en mœltiples ocasiones.
EJERCICIO NOCTURNO (en ocasi—n de un despertar tras un sue–o)
Es importante practicar este ejercicio despuŽs de cada despertar para no reducir el valor de los otros ejercicios.
1. No mover un solo mœsculo durante un minuto o dos con el fin de facilitar la rememoraci—n on’rica.
2. Despertarse completamente. El hecho de pasar sobre los ojos una toalla hœmeda puede bastar para despertar lo suficientemente como para que pueda practicar este ejercicio nocturno.
3. Memorizar cuidadosamente todo aquello que pueda recordar de su sue–o. Exam’nelo en detalle y recuerde tan claramente como sea posible los sentimientos que experiment—.
4. Encienda la luz y cons‡grese a la lectura o a la meditaci—n durante cinco a diez minutos, de manera que se despierte completamente y haga funcionar plenamente sus facultades mentales. 5. En el momento en que vaya a dormirse nuevamente, d’gase: 3para mi pr—ximo sue–o, voy a pensar en tomar conciencia de que sue–o2. 6. DespuŽs, tan intensamente como sea posible, visualice su cuerpo dormido, acostado en la cama.
Observe el movimiento r‡pido de los ojos bajo sus p‡rpados cerrados, que indican que se encuentra en el proceso de so–ar.
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